8M|EYAS

Sucedió,

durante la estancia del alacrán,

que dejó de mirarme.

 

Días después

(en una estación de atrás)

habló por última vez.

 

La plaza desafinada de pasión y abatimiento.

 

El mar desbocado y tibio

Te olí

Te rocé la transpiración

Te retuve entre los secretos de mi piel

(de atrás)

 

 

Ella la que no fue

(y sus otras, las mías, que tampoco)

se cayó después de todo.

Se cayó todo.

 

 

En cada amanecer

reanudaría la pena

tanto en el cielo, como en la tierra

 

Lo habían anunciado

 

¿Dónde queda el mar?

 

 

Vitalidad antagónica

tesis y antítesis del desconsuelo

bajo el mismo hervor

donde se consume el almíbar

y se astillan los ojos y el sueño

 

 

¿De qué vidrio me hablás?

¿Dónde queda el mar?

 

Caminaste por mis brasas

Me estrellé contra mí

No me interesa tu cielo

 

Poeta

Madre

Isadora

Siento agujas en la nariz

 

¿Por qué la túnica?

¿Dónde queda el mar?

 

 

En el reverso de una sola guitarra

se descomponen todas las canciones

desarma, sangra

un piano baldío

cae dando giros sobre la seda húmeda del crepúsculo

 

La poesía no alcanza

El mar no alcanza

 

Que me abraces no sé,  ¿por dónde empezamos?

 

 

Cuaderno de hojas lisas

Brújula

Loca, rota, tenaz

 

Me crujen las manos

Te falta perdón

Si no olvido moriré

 

¿Cuánto tiempo por haber?

¿Dónde queda el mar?

 

Gallos y escorpiones picotean

la madrugada

se devoran la parte por el todo

teorías de la nostalgia (son muchas)

despojos del muro

van a llorar

 

claudican las encías

destrozan la carne de cada diente

(¡eso les gusta!)

 

Cíclope de cristal devora ambición,

vomita modelos de ficción.

 

No vas a volver.

 

Poeta

Madre

Isadora

Siento agujas en la nariz

 

¿Por qué la túnica?

¿Dónde queda el mar?

 

 

Quizás vuelvas, después de todo.

 

Por eso no espero

aún después

descalza

desnuda

desprovista

loca, rota

 

Vas a volver con la música a otra parte.

¿Dónde queda el mar?

 

Que me abraces no sé,  ¿por dónde empezamos?

 

Que vuelvan ellas

Que vengan del mar

desnudas

de a pie

poetas de hojas lisas

no madres

no bailarinas

 

No es no también esta vez.

 

Por María Iribarren

Foto: Eloísa Molina / Ni Una Menos – Villa María 208

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