Revolucionando el mundo, por María Alicia Gutiérrez

La revolución, esa palabra

que da calor, que junta, tan vapuleada,

tan rebajada a menos de lo posible.

Gabby De Cicco, inédito, 2018

 

Una marea recorre el mundo, produce sorpresas, cánticos, bailes, emociones, en- cuentros, debates y tanto más. De eso se tratan los feminismos que invaden todos los ámbitos de la vida social, no dejando espacio sin ocupar, ni resquicio sin cues- tionar.

El sintagma revolución refiere a “cambio brusco, violento, radical, en el ámbito social, económico, en las instituciones políticas y la cultura y moral de una socie- dad”. Desde los feminismos sabemos que el cambio es radical, que es en todos los espacios pero lejos de la violencia, a la cual denunciamos en todas sus formas.

¿CÓMO SURGEN LOS FEMINISMOS?

No resulta fácil situar cuando es el comienzo del desafío de las mujeres por una vida digna. Es posible situar algunos relatos iniciáticos que siempre van a estar atravesados por un ocultamiento. Un relato iniciático (con eje en la centralidad occidental) los ubica como un efecto del pensamiento ilustrado, de la consolidación del capitalismo, del impacto revolucionario del Siglo XVIII, de los momentos con- vulsivos del cambio de régimen político y de acumulación. Ese nuevo modelo tenía como marca de origen la conquista y colonización, la esclavitud y la racialización. No hubo acumulación originaria sin el exterminio de las mujeres que hacían de su entender y saber un obstáculo para el avance de las condiciones de explotación que la relación capital/trabajo demandaba. En ese escenario las mujeres tomaron las calles y la palabra denunciando las condiciones de desigualdad, de opresión que definieron como lo Otro de la supuesta ciudadanía universal. El universalismo propio de la modernidad no las incluía: esa condición les iba a permitir demandar por la igualdad.

El acceso a la educación definiría la posibilidad de ser pensadas como iguales en las teorizaciones de Mary Wolstoncraft, entre otras. Entre tanto, y conjuntamente con los “salones” de debate intelectual y político, las mujeres tomaban las calles de las distintas ciudades y transformaban el espacio público en un escenario pri- vilegiado para visibilizarse y quebrar la escisión público/privado en la construcción de una solidaridad cuerpo a cuerpo que marcará las formas organizativas de los feminismos.

No solo el llamado feminismo liberal pedía, a través de legislaciones como el de- recho al voto, ser consideradas ciudadanas. En las organizaciones socialistas las principales dirigentes se hacían eco de un lugar de incomodidad que no se resol- vería con la revolución a secas. Ese cambio requeriría, para que fuera realmente tal, una mirada específica hacia las mujeres. El hombre nuevo no sería tal si no era posible para las mujeres el acceso a una sexualidad libre, al aborto y el derecho a decidir como Alejandra Kollontai lo reclamaba fervientemente.

El cuerpo entonces, ese entramado entre biología y cultura, será un punto central de las transformaciones feministas y un nudo desde donde articular y cuestionar las relaciones sociales diversas: la familia, la sexualidad, el trabajo, la vida pública/ política.

El derecho al voto, como un primer paso para la inclusión política, organizará a las mujeres y feministas en una lucha que se unirá en las demandas por la derogación de la esclavitud al tiempo que reclamaron un espacio propio para sus proyectos. Ese “cuarto propio” como diría Virginia Wolf va a ser la organización de las mujeres contra todo tipo de barreras e imposibilidades. En las calles, en las fábricas las mujeres harán uso de todo su potencial y solidaridad para el logro de sus objetivos aunque en ello se les fuera la vida, como paso en tantos momentos históricos.

El siglo XX alumbrara nuevas formas organizativas y otras demandas. Las dos gue- rras mundiales serán momentos cruciales en la salida al mercado laboral de las mujeres y así poner en evidencia el modo en que siempre han sido las responsables del sostenimiento de la vida. También las organizaciones sindicales y de trabaja- doras dieron cuenta de su lucha denodada para mejorar las condiciones de trabajo y el modo de incorporación al mundo publico laboral. Pasó mucho tiempo para que la real incorporación fuera efectiva y no jugaran como la variable de ajuste frente a los vaivenes del orden capitalista.

La producción disociada de la reproducción fue un punto central de la crítica y las luchas feministas. Las mujeres ligadas a los principios de la “naturaleza” debían ser las guardianas de la reproducción de la fuerza de trabajo en el espacio privado: trabajo no reconocido, invisibilizado y no remunerado, el ámbito de las indiscerni- bles .Los varones, instalados en el orden de la “cultura”, asumían el mundo público como propio regido por la lógica del reconocimiento. La teoría feminista cuestionó radicalmente estos principios: ese trabajo no pago, no reconocido producía para la economía capitalista un plusvalor que le ofrecen las mujeres al capitalismo. Las lógicas del cuidado, de todo el espectro generacional, reservada a las mujeres será un punto de inflexión al cuestionar la enorme desigualdad que conlleva. El patriar- cado, como el orden jerarquizado de las desigualdades, dará sentido al significante mujer y establecerá la lógica de las diferencias en un régimen capitalista centrado en la explotación.

Es así como la sociedad en su conjunto y las mujeres en particular serán referen- ciadas a una matriz heterosexual, patriarcal, misógina, racista, xenófoba y colonial. En esa lógica el movimiento de mujeres y feminista que se articula tempranamente va a silenciar a las “otras” de la diferencia. Las mujeres negras, las pobres, las indígenas, las lesbianas pondrán en cuestionamiento el significante mujer y serán las mujeres, en su enorme diversidad, el nuevo sujeto de los feminismos. Múltiples demandas que se intersectan, realidades contradictorias que conviven y la necesi- dad imperativa de cuestionar el orden en todas sus dimensiones .El feminismo se transformará, no sin resistencias, en los múltiples feminismos que, si bien compar- ten la condición de opresión por género, no necesariamente se identifican en otras dimensiones de la jerarquía social.

Entonces los feminismos serán la lucha por todas las opresiones de la vida lo que supone poner en reconocimiento la importancia de la vida no humana y el cuidado de la naturaleza.

LA REVOLUCIÓN SERÁ FEMINISTA O NO SERÁ

Los feminismos se caracterizan por la capacidad de sostener la reflexión, el acti- vismo y el actuar políticamente. Ese juego dialéctico, no binario, le permite una es- trategia de acumulación de saberes que vinculan el pensamiento, la creatividad y la imaginación. Se construye una poética de las luchas que se expresan, en sintonía, en todos los espacios. La idea de una revolución feminista nos obliga a precisar el alcance de los términos. Si por tal se ha entendido, como decimos al principio, un cambio radical que cuestiona todo, la concepción propia del Siglo XX resulta acotada, estática. Esa noción, en principio, es lo que ha cuestionado la presencia de los feminismos y sus formas de organización. Se construye una nueva lengua que la sitúa en las casas, en las calles, en las camas, es decir, en la cotidianeidad de la vida. El actuar y el pensar se imbrincan necesariamente y se transforma en una acción sentipensante. Del mismo modo, se instituye una conexión entre el pre- sente y la historia de las luchas, se supone el deseo como una dimensión de alta significación y se constituye lo colectivo que produce una lectura del presente en las contradicciones que se vislumbran en el transcurso de la misma lucha. Esta conformación supone una revolución en el modo de pensar la política y una resig- nificación de la misma noción de revolución.

Los feminismos instituyen una nueva temporalidad de la política en el reconoci- miento de una utopía que marca un horizonte, un caminar, un desenmascarar las contradicciones de cada momento. Supone ampliar la mirada, abrirse a ideas nue- vas y formas de acción desconocidas. De allí la idea de interseccionalidad, que no supone la adición sistemática de nuevas formas de opresión sino la construcción de una nueva matriz que suponga hacer y pensar en situaciones que parecen ló- gicamente separadas y deconstruir aquellas que se suponen naturalmente unidas. La noción de lo común, esgrimida por Silvia Fedirici, lo refleja una nueva mirada del cambio social, que supone romper con la idea estatista de revolución y quebrar el mandato neoliberal que reordena la vida en la lógica del mercado. Desmota así la relación público/ privado que, muchos años antes, las feministas habían denomi- nado “lo personal es político”, desnaturalizando la opresión.

En esta lógica se inscribe una de las luchas centrales de los feminismos: la repro- ducción de la vida y los cuidados que suponen una manera creativa de repensar la vinculación entre cuidados y otras formas de relaciones sociales. Esto supone desafiar la lógica del capital y una nueva conceptualización de la política que pone como centralidad el cuerpo en el proceso integral de la reproducción de la vida. De allí la necesidad de la reinvención para afrontar los dilemas del neoliberalismo y su avanzada conservadora, con multiplicidad de saberes y prácticas que desmonten las contradicciones que ellos mismos generan.

Los feminismos ponen en acto el descentramiento de las subjetividades y la cons- trucción de lo colectivo: se expresan sentires diversos (no todos los cuerpos vibran con la misma intensidad), se demanda por equidad y justicia, se aprende en la interrelación con la diferencia, se sueña en conjunto, se padece la discriminación.

LA MAREA VERDE Y SU IMPACTO GLOBAL

La demanda por el aborto legal es una vieja deuda con el movimiento de mujeres y feminista. La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito de Argentina se constituyó en esa conjunción de saberes y prácticas para luchar por la legalización. En esa clave se presentó un proyecto de ley en la Cámara de Diputados que logró una Media Sanción que luego fue desestimada en la Cámara de Senadores. Esa estrategia puso a prueba no solo múltiples argumentos desde la ciencia, la ética, el derecho y la sociedad sino que instituyo un movimiento social que se expresó de manera diversa y compacta en las calles.

Múltiples expresiones dieron cuenta del fenómeno que suponía la inclusión de nue- vos sujetos sociales (especialmente lxs jóvenes) y nuevas formas de articular la puesta de los cuerpos en el espacio público. Se quebró la lógica privatizadora y el aborto pasó a formar parte de la vida cotidiana. Fueron meses de enorme in- tensidad, solidaridad y conjunción de luchas históricas así como expresiones más recientes como el Ni una menos y los Paros Internacionales de Mujeres.

La Marea Verde creció, se expandió en todo el país y a nivel regional e internacio- nal. El aborto legal, que se expresa en el pañuelo verde, se resignificó en un con- glomerado social que demanda por todas las violencias infringidas en los cuerpos de las mujeres y las personas con capacidad de gestar.

La Marea Verde continúa y no se detiene en un tiempo propio de las feministas y las disidencias sexuales. Reescribe una nueva historia de las luchas y expresa la mul- tiplicidad de opresiones de un régimen heterocapitalista, xenófobo, colonialista y racista. Todo ello supone estar revolucionando el mundo.

La revolución “esa palabra tan vapuleada” como nos dice el poema del epígrafe, va reconstituyendo nuevos sentidos. No derrumbará ningún palacio de invierno, no supondrá grandes épicas sociales pero inscribirá para más de la mitad de la huma- nidad un sentido de la vida que se instituye en la reunión, el abrazo, la reflexión, la calle, la sororidad, las diferencias, los encuentros, los desencuentros: ese sentido solidario que nos permite decir” si tocan a una nos tocan a todas”.

Todo ello es la “revolución” para lxs feministas y por supuesto, siempre, será can- tando, bailando y celebrando el estar juntxs.

(Texto publicado a modo de fanzine en la segunda edición de Revolución. Escuela de un sueño eterno )

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Alcaraz Florencia (2018) Que sea ley! La lucha de los feminismos por el aborto legal, Buenos Aires: Marea
  • Amorós, Celia (1994) Historia de la Teoría Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense de Madrid y Consejería de Presidencia, Dirección General de la Mujer, Madrid.
  • bell hooks (2017) El feminismo es para todo el mundo, Madrid: Traficantes de Sueños.
  • Carrasco Cristina (2016) Cuaderno Bolteniano: Cátedra Libre Virginia Bolten, CIEPP, Espacio de Economía
  • Falquet (2017) Pax Neoliberalia. Perspectivas feministas sobre (la reorganiza- ción de) la violencia contra las mujeres. Buenos Aires: Madreselva.
  • Fedirici Silvia (2013) Trabajo doméstico, reproducción y luchas feministas. Ma- drid: Traficantes de Sueños.
  • Gutiérrez A. (2018) “Una bella agitación: el debate de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo”. Revista Bordes. Universidad Nacional de José C. Paz, Argentina. http://revistabordes.com.ar/una-bella-agitacion
  • Gutiérrez María Alicia (2018) #Abortolegalya: Nosotrxs ya Revista Bre- cha, Montevideo, Uruguay https://brecha.com.uy/abortolegalya-nosotrxs-ya-gana- mos/.
  • Gutiérrez María Alicia (2018) Ahora que estamos juntas, ahora que si nos ven: El debate por la Ley de Interrupción Voluntaria del Publicado en Civicus: https://www.civicus.org/index.php/re-imagining-democracy/stories-from-the- frontlines/3483-ahora-que-estamos-juntas-ahora-que-si-nos-ven-el-debate-por- la-ley-de-interrupcion-voluntaria-del-embarazo
  • Gutiérrez María Alicia (2018) La revolución será feminista o no será: el debate dela ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, en https://grandesalamedasblog. com/author/grandesalamedasblog/
  • Rodriguez Enriquez Corina (2015) “Economía feminista y economía del Aportes conceptuales para el estudio de la desigualdad”, Nueva Sociedad No 256, marzo-abril, ISSN: 0251-3552.

 

 

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