Nuestros encuentros: de la masividad y la transversalidad política

“ya comprendo la verdad

estalla en mis deseos

y en mis desdichas

en mis desencuentros

en mis desequilibrios

en mis delirios

ya comprendo la verdad

ahora

a buscar la vida”

(Alejandra Pizarnik)

 

“Frente cara a cara al sol,

Con el corazón plagado de amor,

Sopla un viento fugaz como una señal de este ideal,

Nada ni nadie podrá quitar este palpitar para impulsar,

Nadie nos podrá borrar este gran soñar,

Este fuego que llevamos a dar”

(Anita Tijoux)

 

Texto: Antonella Alvarez

Fotos: Juliana Lagomarsino

 

Las callecitas de La Plata laten. La marea feminista transita la ciudad. La hace propia y en cuatro días construye el sueño: es posible caminar sin sentir la amenaza en el cuerpo. Se camina con la alegría, el abrazo, la caricia, el amor, el agite, la organización. Qué lindo un mundo así, ¿no?

El encuentro se vive en cada cosita que pasa. Si estás medio perdida porque las diagonales la complican, se acerca una piba de otro grupito para explicar, con mucha paciencia, cómo llegamos a destino. La artesana a la que le comprás llegó con la lluvia y en grupo también, con las artesanas de Córdoba. La señora que vende la tortilla para el mate se lamenta de no haber podido escaparse ni un ratito para participar de algún taller; ojalá haya estado en la marcha.

Los brillos  -el glitter- son protagonistas. La imagen de las pibas pintándose unas a otras se repite. La propiedad privada parece disiparse y se vuelve común. Nunca en la calle de la vida cotidiana a alguien se le ocurre pedir prestado un lápiz labial. Acá sí. Y sucede con total naturalidad. Y, más allá del labial violeta en sí, se siente como si hace mucho tiempo supiésemos cómo es el mundo sin patriarcado, sin capitalismo, sin colonialismo que ansiamos. Y, aunque lo construimos todos los días, en estos momentos de encuentro lo ponemos en funcionamiento con toda su potencia feminista.

Entre los/as curiosos/as, que en vez de salir a las calles eligen espiar desde los balcones, hay una piba. Joven. Asomada. La inmensa marcha se detiene para invitar al encuentro de cuerpos en la calle: ¡Mujer, escucha, únete a la lucha! Ella ríe. Nosotras también.

Durante los Encuentros -ahora además por nominación- Plurinacionales de Mujeres, lesbianas, trans, travestis, y personas no binarias, se ocupa el espacio público en toda su amplitud. Las escuelas y las plazas son dos lugares privilegiados donde el Encuentro sucede. En cada uno de ellos, se dan cita cientos de miles de cuerpos, y en el último, vivenciado en la ciudad de La Plata, los números menos optimistas sugirieron que éramos 300.000 las allí reunidas. Dormir, bañarnos, comer, formarnos, amarnos en las escuelas, plazas, clubes de barrio, sindicatos, implica romper por unos días el límite, la frontera entre la vida pública y la vida privada.  “A veces la revolución ocurre porque todos se niegan a marcharse y se aferran al suelo de la plaza, convirtiéndolo en el lugar en el que convivirán temporalmente y actuaran en alianza”, dice Butler y parece describir bien lo que sucedió en las calles de La Plata hace unas semanas, en el año número 34 de reunión de los cuerpos, para accionar en alianza.

Una alianza que en los últimos años sabe de masividad. Una masividad que se supo construir apoyada, a su vez, en el internacionalismo y la transversalidad política que caracterizan al movimiento feminista. Las temáticas de los talleres del encuentro son una buena muestra de cómo funciona este accionar en alianza que permite pasar de una multiplicidad de luchas minoritarias a una articulación de luchas de masas, como hoy es el feminismo. Y como queda confirmado en cada encuentro. Verónica Gago plantea entre sus ocho tesis sobre la revolución feminista, que el movimiento feminista actual se caracteriza por dos dinámicas singulares: la conjunción de la masividad y la radicalidad. Y sostiene que se inventa entonces un modo de transversalidad política como modo de construcción diferenciado y particular del movimiento. “El feminismo, en tanto movimiento, dejó de ser una exterioridad que se relaciona con ´otrxs´, para ser tomado como clave para leer el conflicto en cada territorio (doméstico, afectivo, laboral, migrante, artístico, campesino, feriante, urbano, comunitario, etc.). Esto hace que se despliegue un feminismo de masas e intergeneracional, porque es apropiado desde los más diversos espacios y experiencias”.

No empezamos, continuamos la senda trazada por las brujas. No se trata de un momento, sino de un proceso que se viene gestando en distintas realidades. En una infinidad de espacios, talleres, colectivos, proyectos e iniciativas, que tal vez tengan como una de sus máximas experiencias de largo aliento a este Encuentro Plurinacional, que se realiza desde 1986 de manera federal, autogestiva e itinerante en nuestro país. La apuesta es por una pedagogía feminista que viene prefigurando el ejercicio de la autonomía sobre nuestros cuerpos-territorios. Todo era verde en las calles de La Plata.

Tal como nos recuerda Patricia Walsh en el libro Oración de María Moreno, cuando su padre Rodolfo decide  quién va a dar testimonio de los grandes relatos, elige a las personas que están amenazadas de “insignificancia”. Vaya si hemos estado amenazadas de insignificancia. Nosotras, nuestros cuerpos- territorios. Pero estamos dando vuelta la historia. Valga el 34° Encuentro como testimonio, hasta que todo sea como lo soñamos.

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34° Encuentro Plurinacional

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