Paco Urondo vuelve a Devoto: de rejas, verdades y realidades

El jueves 1 de noviembre se proyectó la primera parte del ensayo audiovisual “Prefiero Seguir Viviendo”, que recupera la vida y obra del poeta y militante santafesino en el Centro Universitario de Devoto. Presentamos una crónica de aquella función, de aquél legado, de éste presente indebido que son hoy las cárceles.

 

“Si tratas a una persona como es, permanecerá como es, pero si la tratas como si fuera lo que debe y puede ser, se convertirá en lo que debe y puede ser”

(Goethe, primer pintada oficial que se ve al ingresar al Penal)

 

Texto: Juan Manuel Ciucci

Ilustración: Leo Olivera

(retrata el momento de la proyección)

 

Hay un plano de lo esperado, lo esperable, que nos va preparando para el ingreso. Una manera de pensar la cárcel, el encierro, la falta de libertad. Se va construyendo entre los miedos que arrastramos, las faltas que sentimos, y los relatos que el aparato jurídico-televisivo nos programa. Supone una necesidad de encontrarnos allí, de pensarnos allí, de habitar por un rato ése espacio de clausura. “Ellos diferencian entre el que va para compartir y dejar algo de sí allí, de quién sólo va de paseo, como turista”, nos cuenta los días previos una de las compañeras que lleva adelante el taller en la Cárcel de Devoto dónde vamos a proyectar la primera parte de nuestro ensayo audiovisual “Prefiero Seguir Viviendo”.

Es que se vuelve necesario dejarse atravesar por esta experiencia como para poder hacer carne lo que significa transitar éste encierro. Como para que no sea esa mirada de paseante, que busca reconfirmar aquellos relatos que de esta cárcel se han hecho. Redescubrirse transitando junto a otros estos pasillos, estás celdas, estás rejas. Un cielo que nunca dejar de cuadricularse, unas calles que nunca dejan de alejarse. “Lo peor es tener ventana a la calle” nos cuenta luego alguien que transita sus días privado de su libertad: “la ves todo el tiempo ahí, y está tan lejos”.

La llave que nos permite ingresar es éste trabajo que sobre la vida y obra de Francisco Paco Urondo estamos desarrollando con Mecha Colectivo Audiovisual. En el Taller de Filo, cómo se conoce a este espacio de intercambio dentro del Centro Universitario de Devoto que funciona en el penal, trabajarán su figura en la unidad “Arte y política”. Paco sigue siendo una pieza clave para pensar esa compleja relación, ese siempre intenso correlato entre las acciones políticas y poéticas que intentan traer más justicia a éste mundo. Encerrados en éste ámbito, cada idea preconcebida sobre éste punto debe ser reconsiderada, reapropiada, liberada.

Hablamos de Paco y proyectamos lo hasta aquí trabajado. Se abren historias de un otro tiempo de ésta misma cárcel, con presos políticos a punto de ser liberados. Y de un poeta militante que se encierra en una celda a entrevistar a les sobrevivientes de la Masacre de Trelew. Es que Urondo ha construido una parte fundamental de su obra durante su encierro, quizás como emblema de las libertades que aún podemos ganar cuando han creído habernos atrapado. Leeremos también La verdad es la única realidad, y la reja irreal vuelve a conmover a quienes la sufren de cerca, todos los días. Alguien cuenta que estuvo en Rawson, y que entre presos se cuentan la historia de una fuga ejemplar, que permitió la única salida no pautada por la autoridad.

Esas memorias siguen vivas, pero ocultas. Aquí nadie sabe lo que pasó en éste lugar. Algunos han visto tiempo atrás a unas mujeres venir y recorrer el Pabellón 5 del quinto piso, donde habían estado encerradas junto a otras presas políticas, “las señoras entraron, sacaron fotos, lloraban. Los pibes salieron para que pudieran entrar” cuentan. Desde la ventana cuadriculada nos lo muestran, y cuando desde la calle queramos ubicarlo, nos será imposible. El adentro y el afuera de éste lugar es un tránsito a otro mundo, donde más referencias se pierden y los datos ya no sirven. Se abre paso otra vida, y es casi imposible reconocer lo que hasta hace poco parecía tan claro. Ése tránsito será uno de los más complejos para quienes salen en libertad, y no tienen a dónde ir una vez en la calle. Nos cuentan en el Sindicato que funciona en el interior del penal, y que intenta bregar por los derechos de los presos a trabajar, que su principal trabajo ahora es intentar brindarles a quienes salen una entrevista laboral, cómo primer sostén para su vida exterior. “Lo que pudimos lograr acá dentro ya está, imagínate que es difícil pelear las condiciones laborales afuera, acá llega un momento que parece imposible. El certificado de antecedentes es un certificado de defunción”.

Volver con Paco a Devoto es también recuperar aquella generación y sus luchas, recordar el Devotazo y la preocupación exterior por lo que aquí sucedía. “Hoy somos monstruos de 5 cabezas para el afuera”, nos dicen quienes hoy la habitan. A nadie parece importarle lo que pase aquí: en la Argentina muere un preso por día. Y una de las principales causas es la falta de acceso a la salud. Éste territorio universitario es una isla que algunos pueden y saben aprovechar para transitar el encierro. A muchos no les llega éste privilegio, y la resistencia parte por venir, estar, ocupar. Entre quienes visitamos ésta vez el penal hay dibujantes que hemos invitado para dejar un testimonio visual de lo que aquí ha pasado, ya que no hay modo de ingresar cámaras o celulares. Elles quedan en contacto para pensar otro taller, otro espacio de libertad, que se sume a la radio, las carreras que aquí se cursan, el espacio cultural donde ahora hacen sonar unas cumbias poderosas. La visita es también un compromiso por volver, por visibilizar, por enfrentar los discursos hegemónicos respecto a lo que aquí se vive. Ése afuera está muy presente en el discurso de quienes sufren éste encierro, y que ven en las pantallas distintas versiones de “marginales” que mienten su existencia.

Quedamos invitades a venir a la radio, a participar de otro taller, a ocupar el espacio. La Cárcel será mudada a Marcos Paz, y todo el mundo duda de que ésta experiencia fundamental de territorio liberado llamado CUD en el marco del UBA XXII subsista. Nadie está pensando ése espacio en la nueva cárcel. Parece no haber discursos que posibiliten un trato humanitario en éste contexto represivo y persecutorio que ha regido en la actualidad. La salida de Bullrich y su matriz de pensamiento del Ministerio de Seguridad quizás traiga nuevos aires, y pueda reimpulsarse la necesidad primordial de un CUD en Marcos Paz. Quienes habitan las cárceles saben que la democracia argentina está en deuda con elles. En tanto, hay espacios que buscan brindar nuevas herramientas y perspectivas a quienes se encuentran privades de su libertad. Hoy uno de ellos está en peligro, y es justamente el más emblemático y arraigado detrás de las rejas que comanda el Servicio Penitenciario Federal. Antes de irnos, en la puerta/reja que divide al CUD del resto del penal, se sucede la charla sobre la frase de Goethe. “Es una burla” se escucha por ahí de la boca de uno esos hombres que, privados de libertad,  deben ser “tratados como lo que pueden y deben ser”, según el mandamiento pintado en la pared del penal.  Será tarea volver realmente irreales esas rejas, que no logren imponernos su voluntad, que la verdad sea la única realidad.

 

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