Felipe Varela: la eterna lucha por la independencia americana

A 150 años de su muerte, recordamos al patriota que luchó contra los unitarios que arrastraron a nuestro país en una guerra fratricida contra el Paraguay. El último de los grandes caudillos federales que intentó construir una unidad continental contra el imperialismo y sus cómplices locales.

***

“COMPATRIOTAS: desde que Aquél, usurpó el gobierno de la Nación, el monopolio de los tesoros públicos y la absorción de las rentas provinciales vinieron a ser el patrimonio de los porteños, condenando al provinciano a cederles hasta el pan que reservara para sus hijos. Ser porteño, es ser ciudadano exclusivista; y ser provinciano, es ser mendigo sin patria, sin libertad, sin derechos. Esta es la política del Gobierno Mitre”

(Felipe Varela, Proclama a los Pueblos Argentinos, 1866)

Por Juan Manuel Ciucci

Ilustración: Leo Olivera

Cuando los destinos de un país y del continente están en peligro, parece imposible no alzar la voz y denunciar los atropellos que inevitablemente condenarán a las masas populares al oprobio. Pasa hoy cuando vemos lo que sucede en Bolivia tras el golpe de Estado o en Brasil con un gobierno antidemocrático. A lo largo de la historia americana, muchas han sido las vicisitudes que debieron atravesar nuestros pueblos, encontrando allí tanto a les defensores de la causa común como a los cipayos entreguistas que buscan congraciarse con el poder imperial.

De todas las tragedias americanas, la Guerra Guasú o de la Triple Infamia se encuentra entre los pasajes más oscuros de nuestra historia. Recorrerla nos permite observar de cerca el accionar criminal de la oligarquía argentina, que enlutó a esta parte del continente en complicidad con el Imperio esclavista del Brasil, y los usurpadores del gobierno uruguayo. Pero también encontramos allí ejemplos de lucha y entrega, de quienes se opusieron a este fratricidio e intentaron construir lazos que le permitieran a la América toda conquistar su independencia.

Felipe Varela encarnó en nuestro país la resistencia de nuestro pueblo contra aquella guerra genocida, que por primera vez movilizó a nuestro ejército en contra de las libertades de otras naciones. En todo el país se reportaban alzamientos en cuanto se intentaba reunir reclutas para guerrear contra el Paraguay. La conmoción interna que esto produjo, sumada a la inepcia de Mitre como general al mando del ejército aliancista, motivó una fuerte preocupación en las clases acomodadas porteñas, que culminó con la masacre de las montoneras federales y el establecimiento del país unitario que permanecería incólume hasta la segunda mitad del Siglo XX.

“El Pabellón de Mayo que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho, y que en la desgraciada jornada de Pavón cayó fatalmente en las ineptas y febrinas manos del caudillo Mitre -orgullosa autonomía política del partido rebelde- ha sido cobardemente arrastrado por los fangales de Estero Bellaco, Tuyuti, Curuzú y Curupaití”, dirá Varela en su Proclama. Reclama este independentista por las viejas glorias del ejército sanmartiniano, libertador de medio continente. Se opone al entreguismo interno, que es a su vez el atropello de la Unidad Americana, de la cual el caudillo catamarqueño será su abanderado.

El contexto no es sólo el aliancista en su avance genocida contra el Paraguay, es también el de la agresión española a Chile y de la invasión francesa a México. En su obra Felipe Varela contra el Imperio Británico (Sudestada, 1966), Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde brindan una potente interpretación del drama americano de aquellos años. Allí exponen su tesis fundante: “hacia la década comenzada en 1860 el Imperio Británico intentó apoderarse del Continente Sudamericano definitivamente, eliminando las resistencia nacionales y la competencia internacional”. durante aquellos años donde los unitarios dominaron la política argentina, el imperio fue su sostén y financista, y el principal beneficiario de aquellas políticas de entrega.

Varela no sólo se alzó en armas contra la guerra y el ilegítimo gobierno centralista, sino que intentó construir la unidad continental en contra de quienes en cada una de estas naciones comenzaban a delinear el ordenamiento que la división internacional del trabajo imponía para estos territorios. Tanto en Chile, como en Bolivia, como incluso en sus tratativas con el Paraguay y el Mariscal Francisco Solano López, fue uno de los principales agitadores de la Unión Americana, conjunto de sociedades/agrupaciones que desde México a la Argentina intentaban organizar la resistencia. Es desde allí que se opondrá ferozmente a la guerra contra la nación hermana y que formará las últimas montoneras del Siglo XIX que batallaron contra las fuerzas unitarias.

En su Manifiesto a los Pueblos Americanos de 1868, volverá Varela a convocar a la resistencia y la unidad, reforzando el espíritu de las fuerzas federales: “las provincias Argentinas, empero, no han participado jamás de estos sentimientos, por el contrario, esos pueblos han contemplado gimiendo la deserción de su Presidente, impuesto por las bayonetas, sobre la sangre Argentina, de los grandes principios de la Unión Americana, en los que han mirado siempre la salvaguardia de sus derechos y de su libertad, arrebatada en nombre de la justicia y la ley”.

Tanto su acción política como sus conceptualizaciones respecto a la unidad americana y los desafíos en torno a la federalización del país, continúan hoy tan vigentes como hace 150 años, cuando moría enfermo y perseguido un 4 de junio de 1870. Su recuerdo ha peleado contra la historiografía oficial, que buscó presentarlo como un bandido que se alzó contra el orden republicano. Viejos discursos que se renuevan y que podemos encontrar hoy día en “la tribuna de doctrina” que el genocida Mitre nos ha legado, que suele apoyar a toda dictadura que aparezca, a la vez que se resguarda en los discursos republicanos para enfrentar los procesos populares del continente. Recordamos con Varela a quienes entregaron su vida en pos de una América independiente, un sueño libertario del que nos sentimos deudores, una lucha que nos hermana a lo largo del continente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: