81 días sin Facundo: crónica de otra desaparición forzada en democracia

En junio de este año la Policía Bonaerense produjo 18 muertes como consecuencia de hechos de violencia institucional. Un caso cada 40 horas. En tanto, nos seguimos preguntando dónde está Facundo Astudillo Castro, quien fuera visto por última vez el 30 de abril cuando dos policías de dicha fuerza lo subieron a un móvil policial.

Por Carlos Rodríguez

Foto: Vanesa Schwemmler / Gentileza Diario Noticias Viedma, Río Negro

Desde que asumió el cargo, en diciembre pasado, el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, no hizo más que respaldar y elogiar a la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Como respuesta, en junio de este año, esa fuerza de seguridad produjo 18 muertes como consecuencia de hechos de violencia institucional. Un caso cada 40 horas. La estadística no incluye el hecho más grave del año: la “desaparición forzada” de Facundo Astudillo Castro, de 22 años, visto por última vez el 30 de abril, cuando dos policías lo subieron a un móvil de la Bonaerense.

La desaparición se produjo cuando Facundo iba viajando a dedo desde su casa en Pedro Luro, hacia Bahía Blanca. A ochenta días de lo ocurrido, el joven sigue sin aparecer. Cinco testigos, aportados a la causa por los abogados querellantes Leandro Aparicio y Luciano Peretto, dieron detalle sobre el momento en que Facundo fue subido al móvil policial, entre las 15,30 y las 16, de ese jueves 30 de abril. Los testigos claves tuvieron que ir tres veces a prestar declaración para que la justicia empezaran a creerles.

Cristina Castro, la mamá de Facundo, y los dos abogados que la representan, critican y piden que sea apartado de la causa el fiscal federal Santiago Ulpiano Martínez, por el tiempo perdido y por darle crédito a otros testigos que dieron pistas falsas. Con buena o mala fe, esos testigos aseguraban haber visto al desaparecido en distintos lugares, días después de ese 30 de abril.

“Con esos testimonios intentaron destruir la hipótesis que tenemos sobre la responsabilidad policial en la desaparición de Facundo”, dijo el abogado Aparicio. Su colega Peretto sostuvo que ahora, con los cinco testimonios que consideran válidos,  “entramos en una etapa difícil, porque hay información que hace temer por lo peor”.

En la causa fueron secuestrados dos móviles policiales y un auto particular en los que se encontraron manchas de sangre que están siendo analizadas. Esta semana serán contrastadas con muestras de sangre de la mamá del joven desaparecido. Los móviles policiales secuestrados pertenecen a las comisarías de Mayor Buratovich y Teniente Origone, involucradas en la investigación. El auto particular es un Chevrolet Corsa cuya propietaria es la oficial de policía Siomara Ayelén Flores. Los rastros analizados se encontraron incluso en el baúl del auto particular.

Este miércoles se conocerán los nombres de todos los policías que estaban de guardia ese 30 de abril por la tarde, para determinar quiénes fueron los dos policías que levantaron al chico en la ruta 3, por donde estaba viajando rumbo a Bahía Blanca a dedo, y a donde nunca llegó. Junto con los policías que subieron a Facundo al patrullero, hay que identificar a todos los efectivos que circularon por la zona donde se produjo la desaparición. Los querellantes creen que hubo lo que llaman “un protocolo de encubrimiento” del que abrían participado varios policías.

Berni, cuya renuncia fue solicitada en forma pública por Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, sigue sosteniendo que la policía a su cargo “no cometió ninguna irregularidad”, a pesar del rumbo que tomó ahora la investigación. Cristina Castro reclamó la intervención de la Ministra de Seguridad a nivel nacional, Sabina Frederic, porque desconfían de los investigadores de la Policía Federal que acompañan al fiscal Ulpiano Martínez.

Berni dice que él no es “ni Cristian Ritondo ni Patricia Bullrich”, los responsables de los ministerios de Seguridad durante el gobierno de Mauricio Macri. En 2014 y 2015, cuando Sergio Berni se desempeñaba como Ministro de Seguridad Nacional durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, la Gendarmería entonces bajo su mando, produjo dos desalojos violentos en el barrio Papa Francisco, vecino a la Villa 20, en el límite entre los barrios de Lugano y Soldati. Los gendarmes de Berni reprimieron de común acuerdo con la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, jurisdicción que desde 2007 está en mando del PRO, con Macri, Horacio Rodríguez Larreta y la ex vicejefa de la Ciudad y ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal.

Para confirmar que sus métodos coinciden con los de Juntos por el Cambio, apenas asumido en diciembre pasado, Berni avaló el uso de las pistolas Taser denunciadas como un arma que puede servir para torturar personas. También continuó con los megaoperativos de “seguridad”, sobre todo en los barrios humildes de la provincia de Buenos Aires. Hoy tiene más de 5 mil personas hacinadas en comisarías, mil más de las que había dejado María Eugenia Vidal.

Berni carga ya con 18 muertes por uso de la fuerza policial sólo en el mes de junio. Y también con la desaparición forzada de Facundo Astudillo Castro. Berni no sólo es igual a Ritondo y a Bullrich, también se parece a Ricardo Casal y a Alejandro Granados, ex ministros de Seguridad de su mismo signo político. La “seguridad” pública sigue siendo “inseguridad”, sobre todo en los barrios pobres.

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Carlos Rodríguez es periodista. Trabaja en Pagina /12

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