FAS y ERP: elementos constitutivos de una estrategia revolucionaria en el PRT

Lisandro Silva Mariños realiza un análisis de la historia y acciones del partido revolucionario que en su utilización de “todas las formas de lucha para construir una sociedad sin hambre y explotación, una sociedad socialista”, nos permite comparar las articulaciones (y tensiones) que emergieron en el marco de la construcción y ejecución de su estrategia de poder.

Por Lisandro Silva Mariños

Ilustración: Combatientes de la zafra de Alan Dufau

 

“El dominio del arte del trabajo legal, y de su combinación con el ilegal, que hay que adquirir, conservar y desarrollar tiene- repetimos- perspectivas y alcance estratégicos. El que hoy tengamos déficits es lógico por la inexperiencia de la organización en este terreno y por la presión en los métodos de las características del trabajo clandestino. Pero no es ya lógico que continuemos arrastrando tales limitaciones.” (Boletín Interno el PRT n°35. 16 de enero de 1973).

Desde dónde

Sin lugar a dudas reflexionar sobre el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) en el marco de su 50°aniversario, es una tarea que puede abordarse desde las distintas perspectivas que conforman la historia del PRT. A su vez nos enfrenta al riesgo de quedar entrampados únicamente en un balance aislado del área político-militar, fundamentalmente de las acciones armadas y más aún de aquellas desarrolladas luego del año 1973. Nosotros optamos por pensar al accionar del ERP en diálogo con el trabajo político, sindical y frentista, para evidenciar las articulaciones (y tensiones) que emergieron en el marco de la construcción y ejecución de una estrategia de poder. Lo hacemos asumiendo que estamos hablando de la organización marxista que logró el mayor desarrollo político durante los sesenta-setenta, ganando la adhesión de miles de trabajadores, y en efecto el odio del imperialismo y sus socios locales. Desde aquí nos proponemos hablar, asumiendo errores y aciertos de aquel partido que peleó en todos los terrenos, y que si de algo no puede ser criticado, es de no haber intentado todas las formas de lucha.

La contradicción (y revisión) como movimiento

El año 1970 puede ser leído como el coletazo que el Cordobazo y demás “azos” generaron en las organizaciones y movimientos políticos que (desde la resistencia peronista pasando por la Revolución Cubana) se adentraron en un espiral de radicalización que se topó con la inevitable discusión acerca de la violencia organizada. Ese coletazo “tardó en llegar” o más bien aplicarse, pues recién pasado un año del Cordobazo emergen las acciones armadas de gran impacto y puestas en marcha de los organismos político-militares de los diferentes grupos. Hablamos del ajusticiamiento de Aramburu por parte de Montoneros, la toma de la localidad de Garín encabezada por las FAR, el secuestro del cónsul paraguayo Waldemar Sánchez llevado adelante por las FAL, entre otras acciones. En este escenario se ubica la fundación del ERP. No pretendemos decir que antes del ´70 la violencia organizada no daba sus primeros pasos. Taco Ralo es una muestra del trabajo previo, o yendo más atrás, los continuos viajes de militantes a Cuba a entrenarse (entre ello/as Alicia Eguren y John William Cooke que en su estadía defendieron la Revolución Cubana con fusil en mano). Pero sin lugar a dudas, 1970 expresará un salto cualitativo en los enfrentamientos político-militares.

Decimos que el coletazo es tardío, ya que los efectos del Cordobazo abrieron un sinfín de discusiones en las organizaciones activas que demoraron las iniciativas armadas. ¿Cómo enfrentar a la dictadura? ¿Qué peso debían tener las acciones político-militares? ¿Ejército del pueblo o autodefensa obrera armada, o las dos formas? Fueron desafíos de no fácil resolución y que a fin de cuentas obligaban a tomar la discusión acerca del trabajo legal e ilegal como dos formas de enfrentamiento en un proceso revolucionario.

El PRT fue parte de ese torbellino de discusiones al calor de los acontecimientos políticos, y nos animamos a afirmar que durante tal período, en la corta vida del partido (1965-1976), la profundización de las discusiones sobre lo legal e ilegal, implicaron las dos principales revisiones y giros políticos del mismo. Nos referimos a la fundación del ERP en junio de 1970, y a la construcción de “un amplio movimiento legal de masas” hacia fines de 1972 y principios de 1973, definición que decantará en el Frente Antiimperialista y por el Socialismo

 (FAS). Por mucho tiempo en la tradición marxista, hablar de revisar la práctica política, aparejaba acercarse a la idea de revisionismo, es decir, a una claudicación de los preceptos socialistas, virando hacia el reformismo. Sin embargo el problema no es la revisión en sí misma, sino hacia donde se dirige el nuevo rumbo adoptado. Y en el caso del PRT, la revisión y la autocrítica sobre su accionar fue una virtud.

Como decíamos, el primer gran giro (evento al que nos convoca el presente dossier) corresponde a los debates suscitados luego del IV congreso del PRT desarrollado en 1968, y que decantarán en el V congreso y la fundación del ERP. Durante el período se formalizarían las tres tendencias que se enfrentarían en el congreso partidario. Prieto lideraba la tendencia comunista que pretendía suspender el V° Congreso y echar por tierra las resoluciones del IV, argumentando que la fuerza militar revolucionaria debía emerger de los grupos de autodefensa nacientes al calor de la lucha de masas y no de un “foco” guerrillero. La tendencia proletaria, liderada por Prada, afín al insurreccionalismo espontaneísta, era consciente de sus limitaciones para dar la batalla interna y, por ello, se aleja tempranamente del partido. La tendencia leninista, liderada por Santucho desde la cárcel, y defendida por Benito Urteaga en el Comité Central del partido, era la que sostenía la necesidad de realizar el V Congreso partidario para aplicar a fondo las resoluciones del congreso anterior.

Las dos primeras tendencias dirigentes del Comité Ejecutivo habían definido la captura de Santucho y otrxs militanes del PRT en Tucumán (cuando se encontraban próximos a explorar zonas para comenzar las acciones guerrilleras), como “el desastre tucumano” y en efecto disolvieron el comité militar, propusieron volver atrás las definiciones del IV° Congreso que planteaban iniciar el trabajo armado y definieron a Santucho como “el último foquista de América Latina”.

Mientras Prieto y Prada pensaban cómo expulsar a Santucho, las direcciones de Rosario, Tucumán y Córdoba se alistaban para preparar la fuga de los presos, a la par que presionaban para la realización del V Congreso partidario. En tal instancia organizativa, se revisará lo dispuesto por el Comité Ejecutivo y se resolverá la creación del ERP, en tanto herramienta militar del partido y el embrión del futuro ejército revolucionario obrero y popular, en una clara identificación con el revolucionario vietnamita Giap.

Esta firme resolución comienza a implementarse durante los siguientes meses con una agilidad asombrosa, cuando cada delegado volvía a su región a poner en marcha las diferentes acciones armadas. El 18 de septiembre se realiza la primera acción del ERP, con la toma de la comisaria 24 de Rosario. En dicha acción se recupera armamento y se proclama el programa del ejército del pueblo. En paralelo, cada célula comenzaba a planificar acciones para profundizar la llamada guerra revolucionaria contra la dictadura. El Viborazo, o segundo Cordobazo, dará la razón al PRT sobre la necesidad de preparase de manera más sofisticada para potenciar la insurrección de masas.

El segundo giro se da en torno a una autocrítica del militarismo emprendido durante el período 1971-1972, el cual obturó el desarrollo de las actividades semi-legales que se abrían a partir del Gran Acuerdo Nacional (GAN).

Frente a la idea de que el PRT tenía un desprecio por la democracia, o que no intentó desarrollar acciones en la esfera legal, vale detenerse a observar como el partido analizaba la coyuntura abierta tras el GAN. Decía que “(…) significará insospechadas posibilidades políticas, porque nos abre a través de una actividad legal o semilegal un amplio campo de actividades entre los sectores de la población a los que no siempre podemos llegar con facilidad” (Resoluciones del Comité Ejecutivo, Abril 1971). Es decir, que se expresa una preocupación por no reducir la actividad política únicamente a los sectores de vanguardia, sino ganar cada vez más influencia de masas. Esto se ve claramente en la idea de que la actividad legal traería “insospechadas posibilidades políticas” evidenciando la falta de desarrollo organizativo en lo que respecta al trabajo de masas totalmente abierto, lo cual se presenta como una dimensión novedosa para el PRT.

La convocatoria del GAN hacia una salida electoral, también dio cuenta de cómo las contradicciones del partido se agudizaban cada vez más. Aunque para el PRT la posibilidad de un elección abierta era remota, no descartaba una participación y de este modo atacaba en sus filas el peligro de “una desviación ultraizquierdista, que tienda a realizar una negación abstracta de todo el proceso electoral, sin tener en cuenta la situación concreta de las masas, que debe servirnos, como el termómetro más eficaz para decidir nuestra política”. (Resoluciones del Comité Ejecutivo, Abril 1971). De este modo sepultaba la primer consigna que levantó: “ni golpe ni elección, desarrollo de la guerra revolucionaria”.  No obstante ello, si bien existía una preocupación por la necesidad de desarrollar el trabajo legal, el Comité Central de octubre del 1971 “asienta” la desviación militarista. En dicha reunión el trabajo de masas fue escasamente debatido, y en lugar de dar respuestas al GAN a través del fortalecimiento de los comités de base, se promulgó la creación de comités militares regionales que, junto al comité militar nacional, tenderán a autonomizarse, generando acciones armadas no vinculadas directamente al trabajo de masas.

Ya pasados varios meses del año 1972, comenzará la revisión necesaria para profundizar el trabajo legal. El centro de gravedad serán los Comités de Base, los cuales según el propio PRT “(…) muchos no se han concretado quizás porque todavía no hemos precisado sus formas organizativas. Las células de masas, afectadas al trabajo sindical, muchas veces absorbidas por sus propias áreas, no pueden realizarlo. Por eso es conveniente dedicar células especialmente a las tareas de los comités de base. Cada regional y zona debe determinar de inmediato las células integradas por compañeros legales, que se responsabilicen en desarrollar los comités de base. Es imprescindible concretarlos cuanto antes. Esto nos permitirá corregir nuestras desviaciones.” (Boletín Interno del PRT n°23, Abril 1972).

El editorial de “El Combatiente” n°70 de julio de 1972 especifica con mayor atención las tareas de los comités de base y enuncia por primera vez la necesidad de construir “un amplio movimiento democrático y antiimperialista dirigido por la clase obrera”. A tal punto el PRT realza la tarea legal que sostiene que “(…) la continuidad y amplitud de este trabajo será uno de los pilares que otorgará a la organización fuerza, infraestructura y ligazón con las masas, que decidirán nuestro desarrollo o nuestro estancamiento en la próxima etapa de enfrentamiento abierto, de agudización de la represión, de combates cada vez más intensos con el ejército enemigo” (Resoluciones Comité Central, Diciembre 1972).

El germen del FAS comenzaba a incubarse en el partido, en paralelo a la revisión de las desviaciones militaristas e izquierdistas que no permitían aprovechar con fuerza las existentes posibilidades de lucha legal y semilegal. Vale mencionar, que el obstáculo superado no alcanzó para que el partido acelerara lo necesario una participación electoral en marzo del año 1973, por ende optó por la abstención, aclarando que “la posición de abstención adoptada no es la más correcta, si no la opción a que la organización se vio obligada por el déficit en el trabajo legal que impidió se lograra la activa línea intervencionista que hubiera sido más eficiente para dificultar las maniobras del enemigo y lograr el máximo aprovechamiento de los resquicios legales.” (El Combatiente n°76. Marzo de 1973).

Lo que vendrá luego del triunfo de Cámpora será la tensión entre esa lucha legal e ilegal, donde desde nuestro punto de vista, sería erróneo decretar que las acciones armadas sepultaron el trabajo político de masas, sino que conviene ampliar los matices, para dar cuenta cómo en ciertos momentos lucha legal e ilegal se articularon favorablemente en la perspectiva de acumular poder para las y los de abajo.

Tensiones y articulaciones

Con el correr del tiempo y al calor de los sucesos políticos, el PRT se va acercando progresivamente a la determinación de su estrategia de poder basada en los “cuatro pilares” para el “triunfo de la guerra revolucionaria por el socialismo”. Los mismos eran el partido, el ejército, el frente de liberación nacional y social (FLNyS), y la solidaridad internacional. Por ello se dio tareas en todos los terrenos, construyendo el PRT como un destacamento del Partido de la Revolución, desde 1970 apostó a la conformación del ERP, en 1973 puso en pie el FAS como embrión del FLNyS, y a partir del año 1974 retomó la propuesta del MIR chileno de construir una coordinación internacional expresada en la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR).

Si bien durante muchos años, el FAS fue conocido (y reducido) a ser la plataforma electoral desde donde se buscaba impulsar la candidatura de Tosco-Jaime para las elecciones de septiembre de 1973, hoy sabemos que fue mucho más que ello. Consideramos que fue la principal iniciativa de la política legal del PRT que pasó a la historia por ser una herramienta organizativa que agrupó a diferentes tendencias de la izquierda marxista ampliada (guevaristas, trotskistas, consejistas y libertarios), organizaciones del peronismo revolucionario y demás movimientos sociales (curas tercermundistas, agrupaciones villeras, organizaciones sindicales, etc.); estableciendo un programa político, un estatuto y regionales provinciales, lo cual la llevó a construir congresos masivos que se proyectaron como alternativa de masas de cara al tercer gobierno de Perón.

Los tres congresos del FAS (18/08/73 en Tucumán, 23/11/73 en Chaco, y el 16/06/74 en Rosario) fueron hechos políticos, cada uno de ellos tuvo un objetivo concreto y se sucedieron dando significativos saltos cualitativos y cuantitativos, ya que el último congreso reunió 25.000 personas en Rosario, al tiempo que ganaba la adhesión de numerosos agrupamientos e intelectuales del campo popular (Alicia Eguren, Rodolfo Ortega Peña, Silvio Frondizi, Agustín Tosco, etc.). Ahora bien, el PRT complementaba esta actividad legal, con el desarrollo de acciones armadas por parte del ERP. Las acciones que más tensionaron el frente a su interior, y para con otros aliados, fueron sin duda el asalto al Comando de Sanidad del Ejército- y más aún- el copamiento del Regimiento 10 de Caballería Blindada y el Grupo de Artillería Blindado 1 situado en la localidad de Azul.

Podríamos decir que las críticas se ordenaron en dos sentidos:

  • Al interior del FAS para con los integrantes del frente. Por ejemplo, Armando Jaime cuenta a Guillermo Caviasca (2009) que en el frente se había discutido y resuelto que los dirigentes nacionales no debían arriesgarse en operaciones militares para no comprometer directamente el trabajo político del FAS, y en la primera operación que realiza el ERP luego de esta definición cae preso un miembro de la mesa nacional del frente. A su vez Jaime menciona que se venía discutiendo y planificando en tanto FAS una campaña para denunciar y frenar las leyes represivas que preparaba el gobierno de Perón, pero que el ERP lanza el copamiento del Cuartel de Azul, horas antes de la entrevista que los diputados de la JP tendrían con Perón para exigir el no tratamiento de dichas leyes, cuestión que encendió una discusión interna sobre el contenido de la acción. En el marco de este debate, diferentes organizaciones del FAS le manifestaron su disconformidad al PRT ante distintas acciones político-militares, pero sólo el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) y el Grupo Espartaco se pronunciaron públicamente mostrando diferencias con el ERP, pero sin caer en el tipo de denuncia que empalmen con los argumentos de los partidos de la burguesía, sino más bien abriendo el debate sobre el vínculo entre lucha armada y lucha de masas.
  • Al exterior del FAS para con los aliados que se buscaba acercar al frente. En esta esfera los problemas fueron superiores. Por ejemplo, el Peronismo de Base (PB) explicita que la condición para integrar el FAS, es poder discutir las operaciones militares del ERP en el seno del frente, cuestión en la cual Santucho se mostró totalmente en desacuerdo. Con el PC, las conversaciones se interrumpieron casi totalmente, no solo a nivel de partidos, sino en frentes de masas comunes (especialmente en lo sindical entre el MSB y el MUCS). Organizaciones como Montoneros, no solo no compartían las acciones militares tras el triunfo del ´73, sino que las repudiaban abiertamente. Tras el copamiento del batallón en Azul, el dirigente Montonero, Dardo Carbo escribía en la editorial de “El Descamisado”: “(…) Porque fue el ERP el que copó Azul, pero igual lo bajaron a Bidegain (…) que milonga es esta que la ultraizquierda asalta en Azul, y la ultraderecha entonces como respuesta viene a volar los locales de la JP (…) Bueno General, si usted se va, que nos queda hacer a nosotros ¿regalarles el país a los monopolios, al ERP, y a los matones?” (El Descamisado nº37. Enero 1974). Ampliando el espectro, cuenta Manuel Gaggero que Leopoldo Moreau (MRC-UCR) tras el copamiento de Sanidad, trató de excluir al FAS del acto que organizaba un amplio espectro de fuerzas populares, para repudiar el golpe en Chile en setiembre de 1973.

Las críticas de los principales aliados del PRT (tanto al interior del FAS, como fuera de este) sobre las acciones militares del ERP (fundamentalmente Sanidad y Azul) nos obligan a pensar el vínculo entre las acciones militares y la lucha política que desplegó el PRT durante el ´73 y el ´75. Un análisis total de este vínculo excede los márgenes del presente artículo, aunque es posible arribar a ciertas conclusiones que permitan comprender con mayor profundidad la relación entre la construcción frentista legal y democrática (FAS), y las acciones armadas de la organización político-militar (PRT-ERP).

Frente a la idea generalizada que sostiene que en el PRT operó un gran militarismo (es decir, la subordinación de la lucha política a las acciones militares), los planteos de Bonavena y Nievas (2009) nos permiten pensar este vínculo de manera inversa (e incluso provocativa), planteando que justamente el problema ha sido el contrario, la falta de militarismo y la “sobrecarga de política”, dando cuenta de la vacancia de una teoría de la guerra en las organizaciones armadas (entre ellas el PRT). Los autores parten de entender que es incorrecto oponer militarismo a política, sino que es necesario entender a uno (lo militar) como continuación del otro (lo político), asumiendo que una dimensión implica a la otra, y que esta última es desarrollada en un contexto específico. En este sentido a partir del ´73, y más claro a partir del ´74, la guerrilla sufrió una “sobrecarga” de política en detrimento de lo militar, ya que una buena evaluación de la situación política que se abrió con el impulso que dio Perón a las acciones represivas ilegales contra el campo revolucionario (la reforma del código penal, el Navarrazo, la emergencia de la Triple A, etc.) con la complicidad de casi todo el sistema parlamentario, debería haber promovido un repliegue transitorio de las operaciones, pero tal alternativa suponía perder “protagonismo político”, y “mostrar debilidad” como ejército popular. De este modo, en ERP, operó un gran “ofensivismo” en el cual (acciones como la de Azul) no partieron de una justa medición de las fuerzas propias para realizar asaltos y copamiento a regimientos con gran capacidad de respuesta, poniendo por delante la resonancia que generarían grandes acciones, por encima de su eficacia, sobre la cual incluso se generaban las condiciones para que otros hagan política con gran facilidad. Por ello no habitan en la estrategia militar del ERP aristas de repliegue (e incluso de grandes acciones sorpresivas para debilitar al enemigo), cuestión fundamental para una estrategia de guerra popular y prolongada, como se había definido en el V° Congreso del PRT.

Dicho esto, es necesario remarcar que en diferentes ocasiones la acción guerrillera aportó a la lucha política y democrática en curso, ponderando la propia fuerza militar en relación al objetivo a alcanzar, y en paralelo, buscando un efecto político de envergadura. El ejemplo más claro de ello fue el ataque a la División de Informaciones de la Policía de Córdoba (el 20 agosto del ´75) en el marco de la resistencia a la intervención del Brigadier Lacabanne y repudiando el asesinato de la familia Pujals. Aquí el accionar del ERP (en concreto, de la Compañía “Decididos de Córdoba”) se coordinó con la movilización popular impulsada por el FAS, el MSB y otras fuerzas para impedir el avance de la derecha, e incluso presionando para que se logre de una vez por todas la destitución de dicho interventor en septiembre del ´75.

WhatsApp Image 2020-07-20 at 10.49.17
Imagen diseñada por Esteban Sambucetti

Apuntes para un balance

En gran parte de los estudios sobre el PRT (con excepción desde nuestro punto de vista a los aportes realizados por Daniel De Santis y Pablo Pozzi), podría decirse que la noción que subyacente para analizar el accionar político-militar, es en cierto modo la subestimación (e incluso reprobación) de los efectos de dicha práctica. Más o menos explícitamente, el foco está en la búsqueda de los déficits, los errores, el militarismo, el foquismo, el sustitucionismo, el autoritarismo, etc. Con esto no quiero decir que no sean necesarios los estudios que realizan un análisis crítico del accionar del PRT, pero sí creo que dicho estudio crítico debe estar acompañado de la explicitación de que si el partido llegó a ser tal tamaño de objeto de investigación, es justamente porque se lanzó con todas sus fuerzas a desplegar la lucha armada en nuestro país, e incluso extendiendo sus esfuerzos hacia otros países de Nuestramerica a través de la Junta de Coordinación Revolucionaria. No dar cuenta de que fue la principal organización que puso en el centro del debate la cuestión del poder, y obligó a todas las demás fuerzas del campo popular a debatir como vincularse con la lucha armada, es sólo ver una parte de la película, la conveniente para fundamentar la reprobación de la estrategia y táctica desplegada.

Es evidente que el PRT tuvo más de una dificultad para encontrar un equilibrio que permita un desarrollo efectivo entre las acciones militares del ERP y la construcción frentista (FAS) destinada a desplegar la lucha política y democrática. Frente a la cerrazón de las brechas legales, el PRT optó por una doble estrategia que constaba, por un lado, en desarrollar una política amplia y democrática que defienda los espacios ganados por el pueblo, y por el otro, en realizar acciones armadas (copamiento y asaltos) que puedan debilitar al ejército contrarrevolucionario. Fue en este arte donde el PRT cometió sus mayores errores, sobre todo en la segunda dimensión. Muestra de esto es que ciertos balances de las acciones militares del ERP se resumían con la siguiente conclusión: “derrota militar, triunfo político”. Es decir, no se lograba el objetivo militar (por ejemplo, recuperar armamento), pero se ponderaba el protagonismo político del ejército popular, que estaba activo y no había sido derrotado. En fin, la “sobrecarga” de política, y la “falta” de militarismo, de la que hablamos previamente.

Avanzando un poco más en este problema señalado, valen algunas consideraciones o preguntas problemas para tener un cuadro completo. Por ejemplo, ¿Cómo se explica que luego de los hechos de Sanidad y Azul, el FAS reunió 25.000 personas en Rosario, con una convocatoria que se oponía en toda la línea al gobierno de Perón? O en esta sintonía: ¿cómo logró el PRT en abril de 1974, ser protagonista del Segundo Plenario Nacional del Movimiento sindical de Base en el Córdoba donde participaron alrededor de 5.000 trabajadores en representación de ciento veinte agrupaciones sindicales, sindicatos y comisiones internas? A su vez en términos partidarios: ¿por qué si las acciones del ERP “lo alejaban de las masas” el crecimiento del partido se sucedió de la siguiente manera: 400 miembros en 1970, 1.500 en 1973, 3.000 en 1974, y 6.000 en 1975? ¿Cómo llegó entre mediados de 1974 y principios de 1975 a contar con células en cada una de las principales 400 fábricas de Capital y Gran Buenos Aires? ¿Será porque ante la situación política donde la violencia desde arriba era una constante, las acciones del ERP generaban un prestigio para con el PRT, popularizando su nombre, generando simpatía,  pero otras generaban malestar?

En fin, los problemas señalados, intentan explicitar que el vínculo entre lucha legal e ilegal en el PRT aparejó un resultado contradictorio, y que en todo caso los déficits del partido en la articulación legal-ilegal hay que explicarlos a partir del análisis del conjunto de la experiencia, y no de aspectos (acciones militares) aisladas. A modo de apunte, diríamos que el déficit puede ser entendido a partir de:

(1) el ofensivísimo, la falta de una teoría o concepción estrictamente militar al interior del partido, tal como mencionamos previamente, y a lo que podríamos sumar los errores cometidos en la Compañía del Monte Ramón Rosa Jiménez, donde se desatendieron preceptos fundamentales de la guerra de guerrillas como el secreto, la sorpresa y movilidad;

(2) la extrema juventud del partido y la educación política en los marcos dictatoriales, nutriéndose en gran medida por militantes que se sumaban a la lucha armada. No podemos dejar de aclarar que en los 11 años del PRT (1965-1976), sólo existió un marco formalmente democrático durante no más de 3 años;

(3) deviene de los dos aspectos señalados, confundir la combatividad y proceso de radicalización de las masas, con la adopción de una conciencia revolucionaria, lo cual aparejó una asincronía entre las respuestas políticas del PRT ante las diferentes coyunturas, y el accionar de las masas a partir de su estado de conciencia. Algunos estudios localizan este problema en la respuesta a Cámpora, pero se puede ver en otros sucesos, como el llamado al armisticio en 1974 y 1975 (que no tuvo respuesta de ningún partido burgués) o el “argentinos a las armas” de 1976.

No estamos descubriendo la pólvora apuntando estas causas, en gran parte el propio Santucho luego del golpe de marzo de 1976, planteará que existió un “error de apreciación táctica que cometimos, debilitándonos en lo ideológico y en lo orgánico. En lo ideológico, en cuanto dificultó el enraizamiento de la concepción de guerra popular y prolongada, y en lo orgánico, en cuanto no nos orientamos con máxima energía a simplificar el aparato y volcar mas compañeros a los frentes de masas” (Comité Ejecutivo, mayo 1976). Una nueva revisión se planificaba en la organización para rectificar los errores mencionados, pero será demasiado tarde, ya que el avance de la dictadura genocida golpeaba cada día más al partido y a las masas.

En conclusión, el PRT (y ningún grupo de los sesenta-setenta) tuvo la capacidad de poder instalar las modalidades del enfrentamiento. Esto fue determinado por una clase dominante, que incluso durante todo el siglo XX dirimió sus disputas acerca del modo de acumulación del capital en Argentina, a través de la confrontación político-militar. Frente a tal situación, el PRT fue la principal organización marxista que desarrolló con fuerza la lucha armada, poniendo en el centro del debate la cuestión del poder y así logró una gran influencia de masas y un consecuente poder de fuego. En este camino revisó sus propias hipótesis y tácticas, dando saltos cualitativos y cuantitativos, pero también dejando entrever los déficits señalados en torno a la articulación de la lucha legal e ilegal. A fin de cuentas, todo el recorrido nos deja la conclusión de que con aciertos y errores, el PRT utilizó todas las formas de lucha para construir una sociedad sin hambre y explotación, una sociedad socialista.

Por último, para nuestro presente, y fundamentalmente nuestro futuro, nos queda una picando la siguiente reflexión: ahora que vemos como el fascismo resurge en Nuestramérca ¿podrá articular virtuosamente la lucha legal e ilegal nuestra generación que lleva más de 35 años educada políticamente en la legalidad?

*****

Lisandro Silva Mariños es sociólogo, docente e investigador. Publicó en 2017 bajo el sello de Ediciones La Llamarada el libro “Frente Antiimperialista y por el Socialismo. Un ejercito político de masas impulsado por el PRT”. Actualmente es militante de la organización política Abriendo Caminos.

Referencias bibliográficas

Bonavena, Pablo; Nievas, Flabián. “Notas acerca del militarismo”. Revista Razón y Revolución n° 19, 2do semestre de 2009. Buenos Aires. Argentina.

Caviasca, Guillermo. “Dos caminos. PRT-ERP. Montoneros”. Editorial Cooperativa El Rio Suena. Buenos Aires. 2009.

De Santis, Daniel. “A vencer o morir. PRT-ERP. Documentos. Tomo I”. Buenos Aires. Eudeba. 2000.

De Santis, Daniel. “A vencer o morir. PRT-ERP. Documentos. Tomo II”. Buenos Aires. Eudeba. 2000.

De Santis, Daniel. “La historia del PRT-ERP por sus protagonistas” Buenos Aires. A formar filas. Editora Guevarista. 2015.

Gaggero, Justo Manuel. “Hola, Jorge ¿Cómo estás?”. Diario Página 12. 30/12/2009 http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-137811-2009-12-30.html

Mattini, Luis. “Hombres y mujeres del PRT-ERP, de Tucumán a La Tablada”. Buenos Aires. De La Campana. 2007.

Pozzi, Pablo. “Por las sendas argentinas. El PRT-ERP. La guerrilla marxista”. Buenos Aires. Eudeba. 2004.

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: